+Fondart promueve muestra de temática costumbrista casi desconocida, para potenciar la difusión de un oficio ancestral de Chile.

A partir del próximo sábado 07 de septiembre y hasta el 12 de octubre, el Museo de Bomberos de Santiago recibirá una muestra de uno de los oficios populares más antiguos de Chile: la loza policromada.

 

Es una exhibición compuesta por 90 piezas realizadas por artesanas de la agrupación Huellas de Greda, de la Provincia de Talagante, en la Región Metropolitana. Este oficio, que trabaja la greda de la zona modelada a mano, quemada de manera ancestral y pintada con esmaltes sintéticos, fue heredada de una de las últimas loceras de Talagante hace unos años atrás. Ello motivó a un grupo de artesanas a emprender, con una mirada más profunda y una visión más contemporánea de las temáticas en las que históricamente se ha inspirado este tipo de artesanía, con la creación de objetos no sólo decorativos, si no también utilitarios y artísticos.

El origen de la loza policromada se remonta a las Monjas Claras, asentadas en Santiago colonial, quienes traspasaron esta técnica a loceras santiaguinas, para finalmente, instalarse entre artesanas de Talagante, donde la siguen trabajando hasta el día de hoy.

Título: Exposición “Pascua en la Alameda. Regocijo entre lo humano y lo divino.”

Fechas: desde el 7 de septiembre hasta el 12 de octubre de 2019. Taller loceras: sábado 28 de septiembre. Coordenadas MUBO, Museo de Bomberos de Santiago Ubicación: Santo Domingo 978, Santiago, Metro Plaza de Armas

Horario: Abierto de martes a sábado de 10:00 a 18:00 horas

Entrada: Más información: visitas.mubo@cbs.cl

Artistas: Marta Contreras, locera artesana, representante del proyecto, Greta Cerda, locera artesana y músico de canto popular Emilio Vargas, licenciado en Artes y curador de Museo La Merced.

Inspiración muestra: Casi desconocidas son las temáticas costumbristas, los oficios populares y las costumbres santiaguinas. Es así como hasta principios del Siglo XX, para la celebración de las fiestas navideñas se instalaba una feria en la Alameda de las Delicias, en la que la loza policromada era protagonista en las ventas, tanto para regalar como para la adoración al Niño Dios, personaje principal de estas fiestas de antaño.