En más de una ocasión hemos visto noticias en las que unos padres han dejado a un niño, olvidado o intencionadamente, dentro de un automovil mientras hacen las compras en un supermercado o realizan cualquier otro asunto.

En los casos más terribles los niños mueren. No se puede dejar a los niños solos en el auto ningún día y mucho menos en tiempo de calor, la razón es obvia, los menores de 4 años de edad pueden sufrir un golpe de calor, y en consecuencia una hipertermia (aumento de la temperatura por encima del valor hipotálamico normal), y eso en sólo 20 minutos.

Los especialistas reconocen que, “incluso los padres más preocupados pueden tener momentos de distracción respecto a los hijos, sobre todo cuando son muy pequeños, por el estrés que afrontan debido a diferentes problemas de la vida.

No hay un perfil típico de los familiares que se olvidan de sus hijos, algo que sucede a personas de todos los niveles socioeconómicos y educativos.” Además también sucede como travesura de los menores, que sin supervisión, y con el objetivo de imitar a sus papás, juegan a conducir, y se quedan encerrados.

En ocasiones los menores juegan a manejar y se encierran, esto es muy peligroso, no lo permitas.
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Cualquier padre puede pensar: “es sólo un momento”, “está dormido” o “le dejo las ventanas un poco abiertas” pero no debe haber pretextos. Foto: asegurandome.com.ve

¿Qué sucede en el cuerpo de los niños?

Durante los meses de verano la temperatura en el interior del vehículo puede subir de 10 a 15 grados en menos de 15 minutos. En eso, pocos minutos, el vehículo cerrado al sol es una peligrosa trampa, la temperatura en su interior sube vertiginosamente, el cuerpo de un niño puede llegar a los 40 grados enseguida, cuando los órganos internos empiezan a fallar, y llegar a la muerte en pocos minutos si alcanza los 42 grados.

La temperatura corporal del niño asciende de tres a cinco veces más rápido que en el adulto debido a una menor reserva de agua, son los más pequeños las principales víctimas de los casos de hipertermia.

En condiciones normales la temperatura corporal se mantiene entre 36º o 37ºC, independientemente de la temperatura exterior. Los mecanismos encargados de la regulación de la temperatura corporal en los niños menores de cinco años, no son tan eficaces como en los adultos, por tres motivos principales: tienen proporcionalmente más superficie corporal (acumulan más calor), su cuerpo contiene más agua y tienen menos autonomía para beber (se deshidratan fácilmente).

¿Y si dejamos las ventanas abiertas?

Dejar las ventanillas abiertas total o parcialmente tampoco es seguro, ya que el aire no consigue reducir ese ritmo de aumento de temperatura. Su pequeño cuerpo se ve afectado en pocos minutos.

El aparato respiratorio de los niños es más vulnerable al agotamiento por calor. Si esto se prolonga y los líquidos del organismo del niño no se reponen, se produce el golpe de calor que es la forma más severa de daño ocasionado por altas temperaturas y que pone en peligro inminente la vida del niño, lo que constituye una emergencia real.

Además, los padres que dejan a sus hijos en esta situación vulnerable y potencialmente peligrosa están claramente desatendiendo sus obligaciones de cuidado del menor, algo por lo que podrían ser demandados.¡

¿ Qué hacer en caso de una emergencia ?

Los pediatras recuerdan que en estos casos se debe actuar de inmediato, llamando a los servicios de emergencias, ya que el pronóstico depende de la rapidez de actuación. Mientras llegan las asistencias los pasos a seguir recomendados son:

- Intentar abrir el automóvil manteniendo la seguridad del menor, por ejemplo rompiendo el cristal de una ventanilla alejada.

- Antes de trasladarlo a un centro hospitalario es necesario enfriar el cuerpo, trasladando al niño a la sombra o a una zona más fresca, sumergiéndolo en agua tibia, aplicando paños o toallitas mojadas en la cabeza y en el resto del cuerpo; estos paños mojados deben cambiarse cada poco tiempo, por otros frescos, porque rápidamente se calientan. Si es posible, utilizar un ventilador que aumente el efecto refrigerador.

- Elevar la cabeza del niño y si está consciente, ofrecer líquidos, preferentemente con sales, por ejemplo solución de rehidratación oral, que deben ofrecerse pequeñas cantidades con frecuencia.

fuente: www.debate.com.mx